Vida y testimonio de Martín Lutero - Reflexiones cristianas

Vida y testimonio de Martín Lutero

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Nació el 10 de noviembre de 1483 en Eisleben Alemania. Sus padres: Juan y Margarita Lutero. Por haberle bautizado en el día de San Martín, le dieron este nombre que significa "Guerrero" y por lo que fue la Reforma, se convirtió en el "Guerrero de Dios."
      En Erfurt, descubrió la Biblia y se convirtió en su incansable lector; en ella encontró la forma de ser justificado el pecador ante un Dios santo que no se agrada del pecado pero si del pecador arrepentido y convertido a Él. Esta convicción que "el justo vivirá solo por la fe en Jesucristo " (Romanos. 1:16-17), le llevó a convertirse en el predicador de este mensaje de Dios para la salvación del mundo. Lutero estudió teología y se convirtió en doctor y maestro en la Universidad de Wittenberg donde compartió su fe y esperanza con sus alumnos y compañeros docentes.
      Martín Lutero ha sido durante mucho tiempo una personalidad polémica Pero también fue el hombre que encendió una antorcha cuyo resplandor se extendió velozmente por toda la cristiandad, y que nunca pudo ni podrá ser apagada: la de la LIBERTAD DE CONCIENCIA individual aun ante las estructuras y autoridades más poderosas. 
      Si Martín Lutero hubiera muerto aquel 2 de julio de 1505, cuando al caer un rayo cerca suyo rodó por tierra gritando "¡Santa Ana, socórreme y me haré monje!", hecho que lo decidió a ingresar al monasterio agustino y a interesarse por la religión y la teología, igualmente la Reforma se hubiera producido. Las causas religiosas, sociales, políticas y económicas ya vigentes en Europa habrían hecho eclosión más tarde o más temprano.
      El mismo Lutero nunca se propuso provocar la división de la iglesia como un fin deseable en sí mismo. Una y otra vez apeló a Roma pidiendo un concilio general de la iglesia, que pudiera decidir sobre las disputas en las que él y gran parte de la cristiandad se veían envueltos, aun cuando el papa León X todavía consideraba que todo no era más que "una disputa de frailes". Lo pidió en 1.518 y lo volvió a pedir en 1.520, y en esa época, en su carta dedicatoria del tratado "La libertad cristiana", dirigida a León X, aparte de criticar fuertemente a Roma y al pontificado por sus métodos y costumbres (crítica por otra parte generalizada en los escritos de la época, tanto de católicos como de humanistas). Cuando la Iglesia Cristiana de Occidente proclamaba una salvación por obras, comprando indulgencias y los favores de Dios con dinero y sacrificios, Lutero fijó en la puerta del templo del castillo de Wittenberg sus 95 tesis el 31 de Octubre del año 1517 con las cuales refutó el valor de las indulgencias para la salvación. Lutero tuvo que enfrentarse a la persecución que se desató en su contra por parte de dos estados: el religioso encabezado por el Papa León X y el político bajo el mando del emperador Carlos V.
      El 18 de abril de 1.521, ante la Dieta Imperial reunida en Worms y presidida por el emperador Carlos V, quienes le pidieron que se retractara de sus escritos y de sus enseñanzas; Él se declaró cautivo de la Palabra de Dios y no podía obrar contra su conciencia. Como no le pudieron comprobar su error con la Biblia, no se retractó. De regreso a casa con sus seguidores, en cada pueblo por donde pasaba salían a felicitarlo y a manifestarle su apoyo. En el segundo día de viaje, Lutero fue secuestrado por un grupo de hombres armados y encapuchados quienes lo llevaron a caballo por el bosque hasta llegar al castillo de Wartburgo enviados por su amigo el príncipe elector Federico. Allí Lutero duró un año y utilizó su tiempo traduciendo el Nuevo Testamento del Griego al alemán y usó la traducción latina como referencia. 
      Lutero fue un gran escritor y como tal el mundo moderno y contemporáneo está en deuda con él.
      Lutero utilizó los medios de comunicación existentes; cómo fueron sus manuscritos, la imprenta, el correo, la conferencia, el debate y sus clases tanto en la universidad como en la Iglesia, para dar a conocer el mensaje del Evangelio de Jesucristo. Viendo la necesidad de instruir a los niños y jóvenes en la doctrina cristiana preparó para ellos su Catecismo Menor el cual encomendó a los padres para que lo enseñaran a sus hijos. Ante la ignorancia de muchos clérigos, preparó su Catecismo Mayor para que aprendieran los fundamentos de la doctrina cristiana basados en la Palabra de Dios. Los temas de los catecismos fueron presentados en los
sermones antes de ser editados como tales en el año de 1529.
      En 1530, se presentó en la dieta de Augsburgo la Confesión que lleva el nombre del lugar, por los teólogos luteranos asesorados por Lutero, como el compendio de la doctrina Cristina Luterana, para ser discutida en esta Asamblea ante el emperador Carlos V, los príncipes y los teólogos Católicos Romanos. Esta confesión une a los luteranos del mundo.
      El ministerio pastoral de Lutero redundó en grandes bendiciones para su pueblo y para la cristiandad universal. Su hogar fue ejemplo de vida Cristiana. ¿Quién podría negar hoy que Martín Lutero fue una personalidad profundamente religiosa que busco honestamente y con gran abnegación el mensaje del Evangelio.
      Murió el 18 de Febrero de 1546, está en el seno de su Salvador y vive en el recuerdo de sus hermanos cristianos de todos los tiempos y latitudes. 

Martin Lutero y la iglesia católica
Teólogo alemán cuya ruptura con la Iglesia católica puso en marcha la Reforma protestante (Eisleben, Turingia, 1483-1546). Contrariando la voluntad de sus padres, Martín Lutero se hizo monje agustino en 1505 y comenzó a estudiar Teología en la Universidad de Wittenberg, en donde se doctoró en 1512.
Siendo ya profesor comenzó a criticar la situación en la que se encontraba la Iglesia católica: Lutero protestaba por la frivolidad en la que vivía gran parte del clero (especialmente las altas jerarquías, como había podido contemplar durante una visita a Roma en 1510) y también el que las bulas eclesiásticas -documentos que teóricamente concedían indulgencias a los creyentes por los pecados cometidos- fueran objeto de un tráfico puramente mercantil.


Las críticas de Lutero reflejaban un clima bastante extendido de descontento por la degradación de la Iglesia, expresado desde la Baja Edad Media por otros reformadores que se pueden considerar predecesores del luteranismo, como el inglés John Wyclif (siglo XIV) o el bohemio Jan Hus (siglo XV). Las protestas de Lutero fueron subiendo de tono hasta que, a raíz de una campaña de venta de bulas eclesiásticas para reparar la basílica de San Pedro, decidió hacer pública su protesta redactando 95 tesis que clavó a la puerta del castillo de Wittenberg (1517).
La Iglesia hizo comparecer varias veces a Lutero para que se retractase de aquellas ideas (en 1518 y 1519); pero en cada controversia Lutero fue más allá y rechazó la autoridad del papa, de los concilios y de los «Padres de la Iglesia», remitiéndose en su lugar a la Biblia y al uso de la razón.
En 1520, Lutero completó el ciclo de su ruptura con la Iglesia, al desarrollar sus ideas en tres grandes «escritos reformistas»: Llamamiento a la nobleza cristiana de la nación alemana, La cautividad babilónica de la Iglesia y Sobre la libertad cristiana. Finalmente, el papa León X le condenó y excomulgó como hereje en una bula que Lutero quemó públicamente (1520); y el nuevo emperador, Carlos V, le declaró proscrito tras escuchar sus razones en la Dieta de Worms (1521). Lutero permaneció un año escondido bajo la protección del elector Federico de Sajonia; pero sus ideas habían hallado eco entre el pueblo alemán y también entre algunos príncipes deseosos de afirmar su independencia frente al papa y frente al emperador, por lo que Lutero no tardó en recibir apoyos que le convirtieron en dirigente de un movimiento religioso conocido como la Reforma.
Desligado de la obediencia romana, Lutero emprendió la reforma de los sectores eclesiásticos que le siguieron y que conformaron la primera Iglesia protestante, a la cual dotó de una base teológica. El luteranismo se basa en la doctrina (inspirada en escritos de san Pablo y de san Agustín) de que el hombre puede salvarse sólo por su fe y por la gracia de Dios, sin que las buenas obras sean necesarias ni mucho menos suficientes para alcanzar la salvación del alma; en consecuencia, expedientes como las bulas que vendía la Iglesia católica no sólo eran inmorales, sino también inútiles.
Lutero defendió la doctrina del «sacerdocio universal», que implicaba una relación personal directa del individuo con Dios en la cual desaparecía el papel mediador de la Iglesia, privando a ésta de su justificación tradicional; la interpretación de las Sagradas Escrituras no tenía por qué ser un monopolio exclusivo del clero, sino que cualquier creyente podía leer y examinar libremente la Biblia, para lo cual ésta debía ser traducida a idiomas que todos los creyentes pudieran entender (él mismo la tradujo al alemán, creando un monumento literario de gran repercusión sobre la lengua escrita en Alemania en los siglos posteriores).
También negó otras ideas asumidas por la Iglesia a lo largo de la Edad Media, como la existencia del Purgatorio o la necesidad de que los clérigos permanecieran célibes; para dar ejemplo, él mismo contrajo matrimonio con una antigua monja convertida al luteranismo. De los sacramentos católicos Lutero sólo consideró válidos los dos que halló reflejados en los Evangelios, es decir, el bautismo y la eucaristía, rechazando los demás.
Al rechazar la autoridad centralizadora de Roma, Lutero proclamó la independencia de las Iglesias nacionales, cuya cabeza debía ser el príncipe legítimo de cada Estado; la posibilidad de hacerse con el dominio sobre las Iglesias locales (tanto en su vertiente patrimonial como en la de aparato propagandístico para el control de las conciencias) atrajo a muchos príncipes alemanes y facilitó la extensión de la Reforma. Tanto más cuanto que Lutero insistió en la obediencia al poder civil, contribuyendo a reforzar el absolutismo monárquico y desautorizando movimientos populares inspirados en su doctrina, como el que desencadenó la «guerra de los campesinos» (1524-25).
La extensión del luteranismo dio lugar a las «guerras de religión» que enfrentaron a católicos y protestantes en Europa a lo largo de los siglos XVI y XVII, si bien las diferencias religiosas fueron poco más que el pretexto para canalizar luchas de poder en las que se mezclaban intereses políticos, económicos y estratégicos. El protestantismo acabó por consolidarse como una religión cristiana separada del catolicismo romano; pero, a su vez, también se dividió en múltiples corrientes, al aparecer disidentes radicales en la propia Alemania (como Thomas Münzer) y al extenderse el protestantismo a otros países europeos en donde aparecieron reformadores locales que crearon sus propias Iglesias con doctrinas teológicas diferenciadas (como en la Inglaterra de Enrique VIII o la Suiza de Zuinglio y Calvino).



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