Estoy aburrido de mi esposa ¿Qué hago? - Reflexiones cristianas

Estoy aburrido de mi esposa ¿Qué hago?

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Llevo muy poco tiempo casado, y mi esposa ha cambiado mucho desde que estamos juntos, ya no sé qué hacer si aguantarla o bien irme de la casa, somos los dos cristianos pero créanme es una situación insoportable, ¿qué puedo hacer?

Respuesta:
El primer año de matrimonio es muy complicado, no es como soñábamos, o como una eterna luna de miel, sencillamente porque es diferente convivir que ser novios. Además están formando un "nosotros" y para eso hay que ceder mucho. Antes tú hacías tus cosas a tu manera, ahora hay que negociarlas con alguien más. El punto principal es que ambos son cristianos y pueden recurrir a Dios, a consejería pastoral, pueden hacer un encuentro matrimonial y muchas cosas para comprender por qué es tan irritante la situación, a veces al entender la raíz del conflicto es más fácil llegar a la paz y al acuerdo.
Hay cosas que llevamos dentro y que son motivos inconscientes de por qué no soportamos esto, por eso es buena la terapia con sicólogos cristianos.
Por otra parte, amar no es una emoción sino una decisión, podemos decir amar más a nuestras esposas o esposos como Cristo nos ama y así poner de nuestra parte para descubrir por qué nos estamos llevando mal y ceder con y por amor.
“Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 
5:24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 
5:29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia”

Efesios 5.21-29

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