2/7/12

Como estudiar pasajes bíblicos

Aunque las concordancias, los comentarios y diccionarios bíblicos, pueden ser de gran ayuda cuando leemos la palabra de Dios, no debemos limitarnos a ellos cuando deseamos profundizar en su estudio. Leer y escudriñar las escrituras debe convertirse en un ejercicio constante para nuestro crecimiento espiritual. No obstante, hay una actividad que los creyentes no practicamos como deberíamos. Una actividad, que hombres en la biblia lo practicaron. Una actividad que traerá beneficios permanentes.

Esa actividad se llama la meditación. El acto de pensar detenidamente, con atención y cuidado. Como lo dijo el rey David “…en su ley medita de día y de noche” (Salmos 1:2). El estudio de las escrituras y nuestro tiempo devocional deben incluir un tiempo de meditación de algún pasaje bíblico o de algún versículo que hemos leído (hay veces es una palabra que queda en nuestra mente).

Dios quiere enseñarnos sabiduría, hablarnos lo que debemos oír y revelarnos sus misterios. Pero eso es posible cuando disponemos un tiempo para meditar y reflexionar de algún pasaje en particular.

Por ejemplo, piensa en las palabras que Jesús dijo en algún pasaje. Considera a quien o a quienes se lo dijo. En donde se lo dijo. Que pasó antes y después. Cuando meditas en esto, seguramente el Espíritu Santo traerá luz a tu mente y a tu corazón, para enseñarte algo que quizás hasta ese momento te era oculto. Luz para revelarte su carácter. Luz para revelarte tu carácter.

Otra manera es reflexionando en un versículo y enfocarte en alguna palabra que sobresale. Toma la palabra y piensa en sus derivados, en sus sinónimos o antónimos. Por ejemplo si un versículo contiene la palabra agua, puedes contemplar las palabras “sed” o “saciados”. Si otro versículo contiene la palabra limpiar, entonces puedes considerar las ideas de “purificar”, “suciedad” o “contaminación”.

Sin embargo, puedes encontrar tus métodos o formas distintas de hacerlo. Lo importante es entender su importancia y ponerlo en práctica, para que recibamos la bendición de meditar. De contemplar sus demandas, de apreciar sus promesas y de conocer el corazón de Dios, revelado en sus Santas escrituras.

¡Dios está a punto de revelarte algo!
Cortesía: blogcristiano.info